Alfajores

Se elaboran con dos o más galletitas adheridas entre sí por rellenos tales como dulce de leche, mermeladas, jaleas u otros dulces.

En su mayoría están bañados con coberturas de chocolate o merengues.

Llegan al mercado envasados en flow pack presentados en forma individual, o en cajas de 6 ó 12 unidades.

El producto comprende tres grupos bien diferenciados

Los alfajores regionales, están presentes en todos los puntos turísticos del país, en muchos casos elaborados por pequeñas empresas familiares o micro emprendimientos. Casi todas las provincias argentinas tienen un alfajor autóctono, y algunos siguen fabricándose en forma artesanal. En su mayoría llegan al mercado con puntos de venta propios.

Los alfajores industriales son elaborados empleando equipamiento tecnológico que garantiza homogeneidad en la producción y ausencia de la manipulación de personal. Las marcas apuntan al consumo masivo.

Los alfajores Premium, que se caracterizan por tener un packaging más elaborado y apuntar a un segmento socioeconómico alto.

En Argentina se consumen diariamente más de 6 millones de unidades. Habitualmente se compran en kioscos (comercios dedicados a la venta de golosinas muy extendidos en el país), tiendas especiales y supermercados.

En el exterior los mayores demandantes son los consumidores pertenecientes a la comunidad latina, aunque debido a la participación en distintas ferias alimentarias y a la realización de promociones en el exterior los alfajores están llegando a otros públicos,

Argentina es el mayor productor, consumidor y exportador de alfajores. Envía entre el 6% y el 10% del volumen producido hacia más de 30 destinos, los principales compradores son Chile y Uruguay.

Los sabores afirman las regiones y caracterizan las costumbres y la historia de los países. El alfajor lleva casi 140 años deleitando paladares. Es virtualmente una tradición nacional, y se proyecta hacia el mundo con excelentes condiciones de sabor, calidad y presentación.