Harina de Trigo y Premezclas

Hace más de 10.000 años que los humanos convirtieron los cereales en base de su alimentación. La separación del endosperma harinoso del grano de trigo, de su cáscara o salvado, permitió aprovechar al máximo sus cualidades nutricionales, y en la actualidad, en todo el mundo se conocen los productos elaborados con la harina obtenida a partir de la molienda del trigo pan (Triticum aestivum). En Argentina se encuentran instalados y funcionando 151 molinos de harina de trigo con diferente capacidad de molienda. Están situados preferentemente en las regiones trigueras, por lo que cuatro provincias concentran la gran mayoría de los establecimientos: Buenos Aires (71); Córdoba (34); Santa Fe (22) y Entre Ríos (10). La producción de harina insume anualmente cerca de 6 millones de toneladas del trigo pan cosechado, volumen que abastece el mercado interno y deja saldos que permiten exportar del 10 al 15% del total producido. El consumo per cápita estimado de harina de trigo es de 85,8 Kg./hab./año y, naturalmente, la parte más significativa de ese consumo se concreta a través de los productos farináceos derivados (pan, galletitas, pastas, pizzas y otros). Cabe destacar que desde el año 2006 Argentina hizo obligatorio el enriquecimiento con hierro y vitaminas de la harina de trigo destinada al mercado interno (Ley 25.630). Alrededor del 6% de la harina de trigo producida en Argentina se destina a la elaboración de premezclas. Estos productos, con mayor valor agregado, resultan más convenientes para los consumidores ya que facilitan las tareas operativas de la panificación. Los principales destinos históricos de exportación en volumen son Brasil (más del 50% de participación) y Bolivia, aunque también se realizan operaciones con Chile, Cuba y Angola. Casi la totalidad de los envíos parten en envases superiores a los 2 Kg., aunque el formato más empleado son las bolsas de papel de 50 Kg. Actualmente la industria molinera trabaja a fin de dar respuesta a exigencias de los clientes relacionadas, principalmente, con el uso industrial específico que se da al producto en el mercado de destino. Para satisfacer esos requerimientos se recurre a modernas tecnologías de producción e innovaciones constantes en la aditivación.